veintisiete mil hombres, con todo su material de campaña, procedentes de marruecos, habían desembarcado en marsella y llegado á la capital, realizando una parte del viaje en ferrocarril y otra á pie. acudían para intervenir en la gran batalla que se estaba iniciando. eran tropas compuestas de europeos y africanos. eran combatientes de profesión, soldados que en tiempos de paz vivían peleando en las colonias, perfiles enérgicos, rostros bronceados, ojos de presa. |
|
| el largo desfile se inmovilizaba en las calles durante horas enteras para dar tiempo á que se acomodasen en los trenes las fuerzas que iban delante. y argensola había seguido esta masa armada é inmóvil desde los bulevares á la puerta de orleáns, hablando con los oficiales, escuchando los gritos ingenuos de los guerreros africanos, que nunca habían visto parís y lo atravesaban sin curiosidad, preguntando dónde estaba el enemigo. lo que no contaba argensola era que su excursión nocturna á lo largo de este cuerpo de ejército la había hecho acompañado de la amable persona que estaba dentro y dos amigas más, grupo entusiasta y generoso que repartía flores y besos á los soldados bronceados, riendo del asombro con que les mostraban sus blancos dientes. | |
| todos los automóviles de alquiler, unos dos mil vehículos, cargando batallones de zuavos, á ocho hombres por carruaje, y saliendo á toda velocidad, erizados de fusiles y gorros rojos. formaban en los bulevares un cortejo pintoresco: una especie de boda interminable. y los soldados descendían de los automóviles en el mismo margen de la batalla, haciendo fuego así que saltaban del estribo. todos los hombres que sabían manejar el fusil los había lanzado gallieni contra la extrema derecha del enemigo en el momento supremo, cuando la victoria era aún incierta y el peso más insignificante podía decidirla. y el domingo por la tarde, cuando con sus tres compañeras de «sitio» tomaba el sol en el bosque de bolonia entre millares de parisienses, se enteró por los extraordinarios de los periódicos que el combate que se había desarrollado junto á la ciudad y se iba alejando era una gran batalla, una victoria. era el amigo de su hijo y estaba acostumbrada á sus peticiones. los tiempos habían cambiado; don marcelo era ahora de una generosidad sin límites. pero el bohemio la interrumpió con un gesto señorial: vivía en la abundancia. julio lo había nombrado su administrador. el giro de américa había sido reconocido por el banco como una cantidad en depósito, y podían disponer de un tanto por ciento, con arreglo á los decretos sobre la moratoria. su amigo le enviaba un cheque siempre que necesitaba dinero para el sostenimiento de la casa. | |
| nunca se había visto en una situación tan desahogada. la guerra tiene igualmente sus cosas buenas. pero con el deseo de que no se perdiesen las buenas costumbres, anunció que subiría una vez más por la escalera de servicio para llevarse un cesto de botellas. ya no animaba la casa con su alegría ruidosa y varonil; ya no amenazaba á los enemigos con puñaladas imaginarias. inclinaba la cabeza como si gravitase al otro lado de su frente un bloque de pensamientos graves, completamente nuevos. doña luisa la observaba en la iglesia con celoso despecho. | |
| pero no era seguramente por su hermano. otro hombre en peligro llenaba su pensamiento. el último de los lacour ya no era simple soldado ni estaba en parís. quiso conocer, palpitante de emoción, todos los peligros á que se había visto sometido, y el joven guerrero del «servicio auxiliar» le habló de sus inquietudes en la oficina durante los días interminables en que peleaban las tropas cerca de parís, oyéndose desde las afueras el tronar de la artillería. su padre había querido llevarlo á burdeos, pero el desorden administrativo de última hora la mantuvo en la capital. el día del gran esfuerzo, cuando el gobernador de la plaza lanzó en automóviles á todos los hombres válidos, había tomado un fusil, sin que nadie le llamase, ocupando un vehículo con otros de su oficina. no había visto mas que humo, casas incendiadas, muertos y heridos. | |
| ni un solo alemán pasó ante sus ojos, exceptuando á un grupo de hulanos prisioneros. había estado varias horas tendido al borde de un camino disparando. por el momento, resultaba bastante para chichí. se sintió orgullosa de ser la novia de un héroe del marne, aunque su intervención sólo hubiese sido de unas horas. las mujeres del pueblo, excitadas por el recuerdo de sus hombres que peleaban en el frente ó vestidas de luto por la muerte de alguno de ellos, eran de una insolencia agresiva. la delicadeza y la elegancia del príncipe republicano parecían irritarlas. el hijo del senador adivinó sin duda los pensamientos de ella, y esto le hizo perder su tranquilidad sonriente. durante tres días no se presentó en casa de desnoyers. todos creyeron que estaba retenido por un trabajo oficinesco. una mañana, al dirigirse chichí á la avenida del bosque escoltada por una de sus doncellas cobrizas, vió á un militar que marchaba hacia ella. el barboquejo del kepis era dorado y en las mangas llevaba un pequeño retazo de oro. su sonrisa, sus manos tendidas, la seguridad con que avanzaba hacia ella, le hicieron reconocerle. a espaldas del padre y valiéndose de sus amistades había realizado en pocos días esta transformación. como alumno de la escuela central, podía ser subteniente en la artillería de reserva, y había solicitado que le enviasen al frente. y volviendo su espalda á la doncella, le invitó á doblar una esquina inmediata. | |
| era lo mismo: la calle transversal estaba tan frecuentada como la avenida. ¡pero el cuidado que le daban á ella los curiosos!. con vehemencia, le echó los brazos al cuello, ciega é insensible para todo lo que no fuese él. un viejo le saludaba con amable sonrisa. y pasó adelante, con la seguridad de un hombre que conoce perfectamente el lugar donde se encuentra. por fortuna, el pintor estaba solo, y no necesitó correr de un lado á otro disimulando los vestigios de una grata compañía. había oído hablar tanto de don marcelo y su mal carácter, que le causó una gran inquietud verle aparecer inesperadamente en el estudio. se había aviejado mucho desde el principio de la guerra. ya no conservaba aquel gesto de tenacidad y mal humor que parecía repeler á las gentes. sus ojos brillaban con una alegría pueril; le temblaban ligeramente las manos; su espalda se encorvaba. | |
| argensola, que había huído siempre al encontrarle en la calle y experimentado grandes miedos al subir la escalera de servicio de su casa, sintió ahora una repentina confianza. le sonreía como á un camarada; daba excusas para justificar su visita. había querido ver la casa de su hijo. le arrastraba la misma atracción del enamorado que, para alegrar su soledad, recorre los lugares que frecuentó la persona amada. no le bastaban las cartas de julio: necesitaba ver su antigua vivienda, rozarse con todos los objetos que le habían rodeado, respirar el mismo aire, hablar con aquel joven que era su íntimo compañero. fijaba en el pintor unos ojos paternales. «un mozo interesante el tal argensola. la mirada de desnoyers se paseó con deleite por el estudio. el hacía memoria con facilidad de las cosas que había comprado en su vida, á pesar de ser tantas. sus ojos buscaban ahora lo personal, lo que podía evocar la imagen del ausente. y se fijaron en los cuadros apenas bosquejados, en los estudios sin terminar que llenaban los rincones. y el padre fué de pintura en pintura, deteniéndose con gesto admirativo ante los bocetos más informes, como si presintiese en su confusión las desordenadas visiones del genio. y casi lloró al oir cómo el español, con toda la vehemencia de su verbosidad pronta al entusiasmo, ensalzaba al ausente, describiéndole como un gran artista que asombraría al mundo cuando le llegase su hora. | |
el pintor de almas se sintió al final tan conmovido como el padre. admiraba á este viejo con cierto remordimiento. don marcelo agarraba sus manos como las de un compañero. los amigos de su hijo eran sus amigos. por lo pronto, le esperaba á comer en su casa aquella misma noche, y si quería ir todas las noches, mucho mejor. comería en familia, modestamente; la guerra había cambiado las costumbres; pero se vería en la intimidad de un hogar, lo mismo que si estuviese en la casa de sus padres. |
|
| su suegro era español, su mujer tenía sangre española, en su casa empleaban el castellano como idioma de la intimidad. este afecto no era más que un reflejo del amor al hijo ausente, pero él lo agradecía. el pintor tuvo que recomendar á las amigas un buen paseo después del almuerzo, absteniéndose de aparecer en la _rue de la pompe_ antes que cerrase la noche. y tenía que hacer un esfuerzo, recordar la dignidad de sus años, para no pedir á argensola que le presentase á las fugitivas, cuya presencia adivinaba en las habitaciones interiores. habían sido tal vez amigas de su hijo, representaban una parte de su pasado, y esto le bastaba para suponer en ellas grandes cualidades que las hacían interesantes. estas sorpresas, con sus correspondientes inquietudes, acabaron por conseguir que el pintor se lamentase un poco de su nueva amistad. le molestaba además la invitación á comer que continuamente formulaba el viejo. encontraba muy buena, pero demasiado aburrida, la mesa de los desnoyers. el padre y la madre sólo hablaban del ausente. | |
chichí apenas prestaba atención al amigo de su hermano. tenía el pensamiento fijo en la guerra; le preocupaba el funcionamiento del correo, formulando protestas contra el gobierno cuando transcurrían varios días sin recibir carta del subteniente lacour. argensola se excusó con diversos pretextos de seguir comiendo en la avenida víctor hugo. el viejo aceptaba las negativas con un gesto de enamorado que se resigna. y para compensarse de tales ausencias, iba al día siguiente al estudio con gran anticipación. | |
representaba para él un placer exquisito dejar que se deslizase el tiempo sentado en un diván que aún parecía guardar la huella del cuerpo de julio, viendo aquellos lienzos cubiertos de colores por su pincel, acariciado por el calor de una estufa que roncaba dulcemente en un silencio profundo, conventual. era un refugio agradable, lleno de recuerdos, en medio del parís monótono y entristecido de la guerra, en el que no encontraba amigos, pues todos necesitaban pensar en las propias preocupaciones. los placeres de su pasado habían perdido todo encanto. se estaban subastando en aquellos momentos los bienes de los alemanes residentes en francia, embargados por el gobierno. era como una respuesta al viaje forzoso que habían hecho los muebles del castillo de villeblanche tomando el camino de berlín. en vano le hablaban los corredores del escaso público que asistía á las subastas. no sentía la atracción de estas ocasiones extraordinarias. ¿de qué servía tanto objeto inútil? al pensar en la existencia dura que llevaban millones de hombres á campo raso, le asaltaban deseos de una vida ascética. había empezado á odiar los esplendores ostentosos de su casa de la avenida víctor hugo. recordaba sin pena la destrucción del castillo. y allí, era siempre el estudio de julio. argensola trabajaba en presencia de don marcelo. sabía que el viejo abominaba de las gentes inactivas, y había emprendido varias obras, sintiendo el contagio de esta voluntad inclinada á la acción. | |
| desnoyers seguía con interés los trazos del pincel y aceptaba todas las explicaciones del retratista de almas. el era partidario de los antiguos; en sus compras, sólo había adquirido obras de pintores muertos; pero le bastaba saber que julio pensaba como su amigo, para admitir humildemente todas las teorías de éste. la laboriosidad del artista era otra. a los pocos minutos prefería hablar con el viejo, sentándose en el mismo diván. el primer motivo de conversación era el ausente. repetían fragmentos de las cartas que llevaban recibidas; hablaban del pasado con discretas alusiones. | |
| el pintor describía la vida de julio antes de la guerra como una existencia dedicada por completo á las preocupaciones del arte. el padre no ignoraba la inexactitud de tales palabras, pero agradecía la mentira como una gran muestra de amistad. en aquellos días preocupaba al viejo el recuerdo de ésta. la había encontrado en la calle dando el brazo á su esposo, que ya estaba restablecido de sus heridas. el ilustre lacour contaba satisfecho la reconciliación del matrimonio. | |
| el ingeniero sólo había perdido un ojo. ahora estaba al frente de su fábrica, requisada por el gobierno para la fabricación de obuses. era capitán y ostentaba dos condecoraciones. ellos y sus amigos han olvidado completamente lo del divorcio. vivimos todos una nueva existencia. yo creo que los dos son ahora más felices que antes. esta felicidad la había presentido desnoyers al verles. y el hombre de rígida moral, que anatematizaba el año anterior la conducta de su hijo con laurier, teniéndola por la más nociva de las calaveradas, sintió cierto despecho al contemplar á margarita pegada á su marido, hablándole con amoroso interés. le pareció una ingratitud esta felicidad matrimonial. ¡una mujer que había influido tanto en la vida de julio!. los dos habían pasado como si no le conociesen. tal vez el capitán laurier no veía con claridad; pero ella le había mirado con sus ojos cándidos, volviendo la vista precipitadamente para evitar su saludo. el viejo se entristeció ante tal indiferencia, no por él, sino por el otro. | |
| el inflexible señor, en plena inmoralidad mental, lamentaba este olvido como algo monstruoso. la guerra era otro objeto de conversación durante las tardes pasadas en el estudio. argensola ya no llevaba los bolsillos repletos de impresos, como al principio de las hostilidades. una calma resignada y serena había sucedido á la excitación del primer momento, cuando las gentes esperaban intervenciones extraordinarias y maravillosas. le bastaba con leer el comunicado oficial, y este documento sabía esperarlo sin impaciencia, presintiendo que, poco más ó menos, diría lo mismo que el anterior. la fiebre de los primeros meses, con sus ilusiones y optimismos, le parecía ahora algo quimérico. los que no estaban en la guerra habían vuelto poco á poco á las ocupaciones habituales. la existencia recobraba su ritmo ordinario. y la necesidad de continuar la vida llenaba el pensamiento con sus exigencias inmediatas. los que tenían individuos armados en el ejército se acordaban de ellos, pero sus ocupaciones amortiguaban la violencia del recuerdo, acabando por aceptar la ausencia, como algo que de extraordinario pasaba á ser normal. esa es nuestra fuerza; por eso vivimos. don marcelo no aceptaba su resignación. la guerra iba á ser más corta de lo que se imaginaban todos. su entusiasmo le fijaba un término inmediato: dentro de tres meses, en la primavera próxima. un nuevo interlocutor tomó parte en sus conversaciones. | |
desnoyers conoció al vecino ruso, del que le hablaba argensola. también este personaje raro había tratado á su hijo, y esto bastó para que tchernoff le inspirase gran interés. el millonario era partidario del orden. abominaba de los revolucionarios, con el miedo instintivo de todos los ricos que han creado su fortuna y recuerdan la modestia de su origen. pero ahora don marcelo experimentaba un profundo trastorno en la apreciación de las ideas ajenas. | |
| los procedimientos terroríficos de la invasión, la falta de escrúpulos de los jefes alemanes, la tranquilidad con que los submarinos echaban á pique buques pacíficos cargados de viajeros indefensos, las hazañas de los aviadores, que á dos mil metros de altura arrojaban bombas sobre las ciudades abiertas, destrozando mujeres y niños, le hacían recordar como sucesos sin importancia los atentados del terrorismo revolucionario que años antes provocaban su indignación. se sacrificaban sin buscar la salida: rara vez se habían salvado valiéndose de las precauciones de la impunidad. ¡mientras que los terroristas de la guerra!. con la violencia de su carácter imperioso, el viejo efectuaba una reversión absoluta de valores. todos los que nos asustaban antes eran unos infelices. en un segundo matan los de nuestra época más inocentes que los otros en treinta años. | |
| la dulzura de tchernoff, sus ideas originales, sus incoherencias de pensador acostumbrado á saltar de la reflexión á la palabra sin preparación alguna, acabaron por seducir á don marcelo. todas sus dudas las consultaba con él. su admiración le hacía pasar por alto la procedencia de ciertas botellas con que argensola obsequiaba algunas veces á su vecino. aceptó con gusto que tchernoff consumiese estos recuerdos de la época en que vivía él luchando con su hijo. | |
después de saborear el vino de la avenida víctor hugo, sentía el ruso una locuacidad visionaria semejante á la de la noche en que evocó la fantástica cabalgada de los cuatro jinetes apocalípticos. lo que más admiraba desnoyers era su facilidad para exponer las cosas, fijándolas por medio de imágenes. la batalla del marne con los combates subsiguientes y la carrera de ambos ejércitos hacia la orilla del mar eran para él hechos de fácil explicación.. storties, storie3s, FreeRapeStories, reape, storoes, frse, tfree, storkes, FreeRapeStories, rap0e, arpe, fee, rspe, erape, sstories, sto9ries, stori4es, rapre, free rape stories, sto4ies, fre4e, storiews, stories, fre3e, sto5ries, sotries, free rape stories, frer, rzape, free, dfree, rape, storeies, FreeRapeStories, raspe, rap4, tree, stores, storoies, FreeRapeStories, stori8es, fdee, FreeRapeStories, frre, rrape, stoties, free rape stories, feree, FreeRapeStories, rap3e, sztories, fr5ee, free, rap4e, rapd, stories, storkies, FreeRapeStories, fre3, 5ape, f5ree, frewe, r5ape, stories, ffree, estories, free4, FreeRapeStories, storiesw, fr3e, rape, ree, ftree, frwe, fr4e, rapew, stofies, sftories, stoeies, free rape stories, freew, FreeRapeStories, st6ories, rapwe, zstories, storieds, FreeRapeStories, stor8es, raep, stoires, stodries, raape, setories, eape, stories, stlories, rree, ztories, fred, frtee, stori3es, frsee, storiees, stor8ies, tape, frees, FreeRapeStories, stofries, frde, st0ories, storiues, fape, rap, trape, swtories, FreeRapeStories, raper, dape, stor9es, wstories, s5tories, stkries, 4ape, srories, ffee, sgories, tsories, stoories, rwpe, free rape stories, sto4ries, storiers, vree, rqape, storiea, sto0ries, stiries, storiesx, FreeRapeStories, stori4s, cfree, free, frfee, rtape, raps, srtories, rapoe, st5ories, rapr, sxtories, stories, xstories, fdree, fr3ee, fres, rape, dree, atories, ape, stor5ies, free rape stories, rappe, FreeRapeStories, storues, fcree, storiew, ftee, satories, ra0pe, stokries, syories, storise, free, storids, freed, stlries, storiss, storie4s, storfies, stolries, stpories, stor9ies, fgree, storries, vfree, frede, tories, storiws, free rape stories, dtories, rsape, free rape stories, storis, storieas, rzpe, storirs, FreeRapeStories, 4rape, storiess, free3, FreeRapeStories, freerapestories, FreeRapeStories, rap3, free rape stories, free, stpries, stoies, stopries, raoe, rae, stordies, strories, s5ories, raqpe, razpe, stoiries, st9ories, frree, stotries, st9ries, fre, sgtories, fere, storiee, free rape stories, frew, FreeRapeStories, sories, frdee, free rape stories, dstories, rpe, storiies, astories, sfories, stori3s, stori9es, storjes, free rape stories, rape, rfree, stoeries, storijes, storiez, rapde, rwape, free rape stories, rapee, freee, storiesd, free rape stories, rale, ralpe, storiex, stor4ies, storiexs, wtories, stgories, rdape, rape, stkories, storides, FreeRapeStories, stiories, storied, storiezs, freer, f4ree, frape, etories, rqpe, frese, r4ape, storiesz, rapes, drape, storises, storires, storeis, stroies, storikes, rfee, s6tories, rawpe, raple, storiwes, free rape stories, FreeRapeStories, s6ories, ra0e, rapse, storuies, gfree, xtories, FreeRapeStories, sttories, rapw, fre4, rpae, gree, sto5ies, stfories, frwee, fvree, storiesa, free, FreeRapeStories, rape4, FreeRapeStories, sytories, st0ries, FreeRapeStories, stodies, frere, raope, f4ee, FreeRapeStories, rfape, FreeRapeStories, feee, sdtories, fr4ee, storioes, raped, FreeRapeStories, storjies, 5rape, storie, stries, rape3, styories, cree, free rape stories, f5ee, storiese. | |
| . |